LA VERDADERA PRIVACIÓN DE LA LIBERTAD
Cuando era niña ni siquiera imaginé entrar en una cárcel, mis padres contestaban mi pregunta con un gesto de repulsión diciéndome que en ese lugar estaba gente mala que ha hecho daño a la sociedad y que merecían estar en ese lugar, y crecí con esa mentalidad creyendo que en una cárcel están todas las personas más perversas de la humanidad.
Hoy por hoy que fui privada de mi libertad puedo afirmar que al menos estar en la cárcel no es un centro de rehabilitación, aquí encontré toda clase de situaciones que perturban a un ser humano normal; sin duda se preguntarán de que situaciones perturbadoras menciono, el solo hecho de convivir tantas personas con distintas personalidades, hace que exista una constante competencia por un status social económico, en el cual, cada una lucha por verse mejor que otra, ostentando la mejor ropa, los mejores accesorios, en fin, una lucha por ganar de alguna forma respeto; otra situación es el constante nerviosismo por la inseguridad que existe, cuando hay peleas entre reclusas o la impotencia de protestar cuando algo nos parece mal, ya que estamos sometidas a una “disciplina” donde la libertad de expresión queda reducida a un rumor entre compañeras de grupo por el miedo a tener represión, por algunas internas, que creen que por cometer más delitos son más temibles o si esta libertad de expresión que sugiere un comentario dirigido a la administración, no siempre es escuchado o simplemente es reprimido.
Una persona privada de libertad no solo pierde el privilegio de andar tranquila por la calle, también pierde la dignidad, pues, desde el momento en que somos detenidos dejamos de ser personas y pasamos a ser lacras de la humanidad, y nos someten a múltiples humillaciones que no merecemos, nuestra integridad no es respetada, ya que, no somos tratadas como sospechosas, sino que, desde el principio como culpables, y esto se debe a que, muchas veces el deporte favorito de nuestras autoridades es juzgar y condenar a la gente con un mínimo de datos; sin embargo, menciono con mucha angustia que mucha gente que ha recibido condenas las han pagado, pues, por su delito cometido tienen que pagar una pena, pero me incomoda que el mayor mal de nuestra sociedad es la corrupción, ya que, la cárcel en su mayoría está ocupada por gente que no tuvo dinero para pagar un abogado con amigos influyentes en las cortes.
Finalmente, pienso que, aún no es tarde; la mayoría de seres humanos estamos a tiempo de rectificar, existe una esperanza, una luz en el camino, el único precio a pagar es el de aceptar hacer las cosas de otra forma, siendo: íntegra, leal, ética y honesta.
lunes, 18 de octubre de 2010
viernes, 15 de octubre de 2010
FÁBULAS Y MÁS

La rana se fue a pasear
Y no se llevó al sapito
Que rana tan descarada
Dejar solito al sapito
Había una vez una lora llamada Martha y todo lo que escuchaba aprendía a hablar y todo repetía.
Era una lora muy poco decente, su dueña cuando le daba de comer Martha siempre le mandaba mascando el dedo de la mano. Y así… Martha era muy majadera cada vez que la sacaban a pasear se iba, pero también era muy inteligente, ella tenía donde esconderse, y le encantaba que le buscaran cuando se cansaba de escuchar su nombre, se reía a carcajadas observando el desespero de su dueña, entonces decidía salir y regresar a su jaula.

Había una vez, un perro que estaba tomando agua de la quebrada ya que estaba sediento de todo el trayecto que había caminado, entonces escuchó una vocecilla que le decía:
- “¿perro, perro, podrías salpicarme con tus patas un poco de agua? porque hace mucho que no me riegan”
El perro se quedó mirando aquella rosa ya tan marchita y le dijo
- ¿Qué haces aquí quien te dejo botada?
Y la pobrecita contó que ella vivía con una linda jovencita y que ella la regaba siempre y que cierto día ella llegó y lloró desesperadamente y luego y tomó un basurero y la botó ahí porque aquella rosa había sido un obsequio de su amado con quien había terminado su relación amorosa y no quería tener ningún recuerdo de aquella persona.
miércoles, 13 de octubre de 2010
POEMAS
AUTORETRATOS
Yo soy como soy
de nariz respingada,
rasgada de ojos,
de cabello abundante.
Tengo el corazón
mas grande que los llanos,
temerosa a la tristeza,
amante de mi hogar,
horrenda administradora.
Soy un oso para dormir,
incansable de corazón,
desordenada persistente,
soñadora de vocación.
Asi soy yo.
Personificación de la justicia
En la ciudad del olvido
Escolástica Machuca Rico vive dentro de una barriga con siete meses de gestación
Según el ultrasonido tomado
Parece ser que viene con una malformación,
Nacerá ciega, cojeará de una pata y será muda.
Diana Villa
Ser y sentir
Lorena Hidalgo
Me siento como un desierto
Y solo el viento rosa mi piel,
El sol me abriga cada vez que sale.
El invierno llora al verme sola,
Y se marchita como la flor cuando no tiene riego.
Qué triste es la soledad
Cuando no existe alguien para alentarte,
Tan solo toca mirar al espejo,
Animarse uno mismo,
Muchas veces hacer preguntas
Y no encontrar respuestas.
Mis sentimientos
Aida Villa
Soy pequeña de estatura,
Gruesa, sentimental, resentida,
A veces muy alegre o risueña.
Paciente, tranquila,
Honesta con todo lo que digo,
Honesta también con mis sentimientos,
Mujer frágil, dolida.
Educada, respetuosa,
Me gusta hablar con palabras claves,
Por favor, disculpe, perdón.
Me gustan los colores fuertes
Como el rosado
O vivos como el fucsia.
Mis sueños están llenos de alegría,
Es ahí cuando parece
Que todo es felicidad.
Mi sueño es como una luz
Que brilla dentro de mí
Y tengo miedo a despertar.
Hoy me siento
Andrea Bowen
Me siento como una pajarita en una jaula,
Abandonada sin poder ser libre,
Sin poder volar,
Volar sin que nadie me detenga
Y estar encima de los árboles
Para disfrutar de la lluvia y del sol.
¿Cómo me siento?
María Contreras.
Me siento como un pajarillo,
Volar y volar sobre las cordilleras
Hasta encontrar un refugio,
Encontrar vida y comida,
Después ir en busca de otro lugar
Y así continuar
Hasta que Dios me recoja.
Autorretrato
Ximena Zhingre
Soy una dama menudita
Oscura mi piel y mi cabello
Como la noche,
Piel pálida y largas piernas.
Me angustia el encierro
Y la lejanía de mi familia,
Anhelo habitar una playa
De agua y reflejo de cielo,
Junto a los seres que quiero.
Temo una pena injusta,
Como un tigre atrapado,
Viviendo en cautiverio,
Ya no gozaría de gustos exóticos
Y me limitaría a ser una persona más,
Persona que está perdida
En un cajón de cemento
Y en el final de este tormento
Siento paz,
Por el amor de Dios que
Día a día me empuja a vivir.
La vida como la lija
María Eulalia Vintimilla.
La vida es una lija dura que lastima,
También puede ser dulce,
Y frágil como el viento.
Es una mezcla de sensaciones,
Pura, suave, olorosa,
La vida tiene aromas distintos.
Figuras
Elizabeth Godoy
Su rostro era el cielo mismo hasta el infinito
Me siento como una liebre, como jamás lo hubiera imaginado, dando hasta lo último de mí por vivir.
Tenía la mirada más bella que el agua del océano.
Quisiera ser Dios para darte todo lo que tú me pidas.
Asi nos cuentan su forma de ser, sus sentimientos, pensamientos, alegrías y tristezas las talleristas de las Prosas Preas en el Centr de Rehabilitación Social de Mujeres de Cuenca.
Yo soy como soy
de nariz respingada,
rasgada de ojos,
de cabello abundante.
Tengo el corazón
mas grande que los llanos,
temerosa a la tristeza,
amante de mi hogar,
horrenda administradora.
Soy un oso para dormir,
incansable de corazón,
desordenada persistente,
soñadora de vocación.
Asi soy yo.
Personificación de la justicia
En la ciudad del olvido
Escolástica Machuca Rico vive dentro de una barriga con siete meses de gestación
Según el ultrasonido tomado
Parece ser que viene con una malformación,
Nacerá ciega, cojeará de una pata y será muda.
Diana Villa
Ser y sentir
Lorena Hidalgo
Me siento como un desierto
Y solo el viento rosa mi piel,
El sol me abriga cada vez que sale.
El invierno llora al verme sola,
Y se marchita como la flor cuando no tiene riego.
Qué triste es la soledad
Cuando no existe alguien para alentarte,
Tan solo toca mirar al espejo,
Animarse uno mismo,
Muchas veces hacer preguntas
Y no encontrar respuestas.
Mis sentimientos
Aida Villa
Soy pequeña de estatura,
Gruesa, sentimental, resentida,
A veces muy alegre o risueña.
Paciente, tranquila,
Honesta con todo lo que digo,
Honesta también con mis sentimientos,
Mujer frágil, dolida.
Educada, respetuosa,
Me gusta hablar con palabras claves,
Por favor, disculpe, perdón.
Me gustan los colores fuertes
Como el rosado
O vivos como el fucsia.
Mis sueños están llenos de alegría,
Es ahí cuando parece
Que todo es felicidad.
Mi sueño es como una luz
Que brilla dentro de mí
Y tengo miedo a despertar.
Hoy me siento
Andrea Bowen
Me siento como una pajarita en una jaula,
Abandonada sin poder ser libre,
Sin poder volar,
Volar sin que nadie me detenga
Y estar encima de los árboles
Para disfrutar de la lluvia y del sol.
¿Cómo me siento?
María Contreras.
Me siento como un pajarillo,
Volar y volar sobre las cordilleras
Hasta encontrar un refugio,
Encontrar vida y comida,
Después ir en busca de otro lugar
Y así continuar
Hasta que Dios me recoja.
Autorretrato
Ximena Zhingre
Soy una dama menudita
Oscura mi piel y mi cabello
Como la noche,
Piel pálida y largas piernas.
Me angustia el encierro
Y la lejanía de mi familia,
Anhelo habitar una playa
De agua y reflejo de cielo,
Junto a los seres que quiero.
Temo una pena injusta,
Como un tigre atrapado,
Viviendo en cautiverio,
Ya no gozaría de gustos exóticos
Y me limitaría a ser una persona más,
Persona que está perdida
En un cajón de cemento
Y en el final de este tormento
Siento paz,
Por el amor de Dios que
Día a día me empuja a vivir.
La vida como la lija
María Eulalia Vintimilla.
La vida es una lija dura que lastima,
También puede ser dulce,
Y frágil como el viento.
Es una mezcla de sensaciones,
Pura, suave, olorosa,
La vida tiene aromas distintos.
Figuras
Elizabeth Godoy
Su rostro era el cielo mismo hasta el infinito
Me siento como una liebre, como jamás lo hubiera imaginado, dando hasta lo último de mí por vivir.
Tenía la mirada más bella que el agua del océano.
Quisiera ser Dios para darte todo lo que tú me pidas.
Asi nos cuentan su forma de ser, sus sentimientos, pensamientos, alegrías y tristezas las talleristas de las Prosas Preas en el Centr de Rehabilitación Social de Mujeres de Cuenca.
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