
La rana se fue a pasear
Y no se llevó al sapito
Que rana tan descarada
Dejar solito al sapito
Había una vez una lora llamada Martha y todo lo que escuchaba aprendía a hablar y todo repetía.
Era una lora muy poco decente, su dueña cuando le daba de comer Martha siempre le mandaba mascando el dedo de la mano. Y así… Martha era muy majadera cada vez que la sacaban a pasear se iba, pero también era muy inteligente, ella tenía donde esconderse, y le encantaba que le buscaran cuando se cansaba de escuchar su nombre, se reía a carcajadas observando el desespero de su dueña, entonces decidía salir y regresar a su jaula.

Había una vez, un perro que estaba tomando agua de la quebrada ya que estaba sediento de todo el trayecto que había caminado, entonces escuchó una vocecilla que le decía:
- “¿perro, perro, podrías salpicarme con tus patas un poco de agua? porque hace mucho que no me riegan”
El perro se quedó mirando aquella rosa ya tan marchita y le dijo
- ¿Qué haces aquí quien te dejo botada?
Y la pobrecita contó que ella vivía con una linda jovencita y que ella la regaba siempre y que cierto día ella llegó y lloró desesperadamente y luego y tomó un basurero y la botó ahí porque aquella rosa había sido un obsequio de su amado con quien había terminado su relación amorosa y no quería tener ningún recuerdo de aquella persona.

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